martes, 12 de agosto de 2008

FUNDACION DE MONTERREY

Fundación de Monterrey
Carvajal dominó en poco tiempo todo el territorio y los pequeños poblados sur. Después, cambió el nombre de las minas de San Gregorio, por el de Ciudad de León, hoy municipio de Cerralvo. Se dirigió entonces a Santa Lucía y en 1582 fundó la villa de San Luis Rey de Francia, segundo nombre de Monterrey. Algunos autores le llaman la segunda fundación de Monterrey, ya que la primera se consideró en 1577 con la llegada del capitán Alberto del Canto, a tierras neolonesas. Pero este primer nombramiento fue sólo como asentamiento. Hasta 1582, con Luis de Carvajal y de la Cueva o Luis Carvajal, como se le conoce también, es cuando se funda el Nuevo Reino de León.
Una vez que arribó Santa Lucía y fundó la villa de San Luis Rey de Francia, el gobierno y poderío de Carvajal no tenían limitante alguna. En 1585 el territorio bajo su dominio abarcaba desde las costas del Golfo, de Mazapil hasta una buena extensión del norte. Contaba además con tres tenientes de Gobernador, uno para cada zona: Felipe Núñez en la zona de Pánuco, Gaspar Castaño de Sosa, al noreste, y Diego de Montemayor, en el centro desde Santa Lucía hasta la Laguna.
Don Luis de Carvajal radicaba en la villa de San Luis, con un gobierno estable, grandes extensiones de tierra bajo su dominio y continuos viajes. Tiempo atrás, se le acusó de apoderarse o invadir territorios que su gobierno no abarcaba. Fue en 1584 cuando el Conde de Coruña lo mandó investigar para comprobar si eran ciertas las acusaciones que le adjudicaban. Por medio del Procurador de la Real Audiencia en México, Pedro de Vega, se logró indagar sobre los supuestos del virrey. Ante los resultados obtenidos por el Procurador, Carvajal pidió amparo a favor de sus bienes, y consiguió el fallo para bien suyo. Con tal fallo, para el virrey no existía forma alguna de obstaculizar las actividades de Carvajal.
Para suerte de Don Luis, al dársele muerte a uno de los empleados, el resto de ellos se reveló provocando una ola de violencia que terminó con la villa y dando muerte a varios de quienes la habitaban en 1587. La villa quedó casi despoblada, y continuamente confrontaban encuentros violentos con Alberto del Canto y su gente de la ciudad de León, donde las cosas eran parecidas. Diego de Montemayor había sido nombrado teniente, y con el poder que su puesto le daba ofreció juntar al resto de los habitantes de la villa en la hacienda de San Francisco, hoy Apodaca. Una vez reunidos, Saltillo fue el destino que tomaron; pero al estar a salvo ahí, muchos de los habitantes de la villa se dispersaron a varios lugares.
Un año después, en 1588, Carvajal volvió al norte, después de permanecer en México por encarcelamiento y nombró a Diego de Montemayor como lugarteniente del gobernador de Coahuila. Cuando Carvajal repobló las minas de Trinidad y les cambió de nombre por Nuevo Almadén, le asignó el nombramiento a Montemayor. Fue el mismo Carvajal quien le atribuyó a Montemayor la responsabilidad de poblar de nuevo la Ciudad de León; además, le daba otras facultades de poderío.
Después se dictó una orden de aprehensión en contra de Luis Carvajal, orden que fue ejecutada por Alonso López, quien viajó de México hasta Almadén. Gaspar Castaño de Sosa quedó como teniente cuando Carvajal fue conducido a la Ciudad de México, para ser consignado. Pero Castaño no cumplió con el cometido. Abandonó Nuevo Almadén y partió rumbo a Nuevo México. Tiempo después murió en un ataque de los chinos a las Islas de Maluco, por el año 1591. Mientras tanto Carvajal fue entregado a la Inquisición por la denuncia que hizo el fray Juan de la Magdalena, religioso que estaba disgustado por no haberle dado los sacramentos en la Ciudad de León y por encubrir a su sobrina cuando terminaba de leer un salmo. Los parientes de Carvajal afirmaron que era un hombre cristiano e íntegro. Sin embargo sin importar sus declaraciones, se le condenó como encubridor. Además de ser condenado, se le dio la excomunión también. Pero logró que lo exoneraran de éste último cargo dando lectura a la abjuración, documento donde renunciaba a creencias o sentimientos, dentro de la Catedral de México en 1590. Al cabo de varios días fue devuelto a la cárcel de la corte. Ahí murió en prisión agobiado de tristeza.
Los primeros en llegar, después de este tiempo fueron los compañeros de Luis de Carvajal y de la Cueva, provenientes de Saltillo. Entre ellos estaba Diego de Montemayor, quien después del otorgamiento del título de lugarteniente del gobernador de Coahuila, también decidió volver. Acompañado de 12 familias, Montemayor arribó lo que era el Nuevo Reino de León y fundó el 20 de septiembre de 1596, la Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey. A partir de la asignación y repoblación de Montemayor en el antiguo Reino de León, se consideró como la tercera y definitiva fundación de lo que hoy en día la ciudad de Monterrey. Origen del nombre de Nuestra Señora de Monterrey Montemayor por medio del nombre con el que fundó Monterrey, junto a un monte y los ojos de agua Santa Lucía trató de rendir honor a ciertos personajes. Con "Nuestra Señora" recordaba a la Virgen María, y con Monterrey al título de Gaspar de Zúñiga y Acevedo, Conde de Monterrey, entonces virrey de la Nueva España. Para cumplir con su objetivo en lo que fuera el Nuevo Reino de León, Montemayor cedió varias mercedes para fuesen pobladas, entre ellas la Hacienda de los Nogales.
El proceso de repoblación fue calificado como ilegal, por estar en contra de lo estipulado por el virrey Felipe II en 1573, en las "Ordenanzas de Poblaciones Nuevas". Por ello Montemayor no hizo caso omiso de las críticas y calificativos que le adjudicaban. Con el propósito de solucionar el problema viajó un mes después a México, y el virrey con autorización de España, le otorgó el título de gobernador en 1599. Los primeros años de la fundación de Monterrey Durante un periodo de tiempo el Nuevo Reino de León abarcaba sólo la capital (Monterrey), y el gentilicio con el que llamaban a sus habitantes era reineros.
Monterrey se convirtió en un punto de encuentro de todos los judíos del país antes de que la inquisición los persiguiera y tuvieran que huir más al oeste. En un principio la capital estaba aislada, Saltillo era la villa más cercana, y Zacatecas la población más importante, estaba a gran distancia. Los primeros años fueron de pobreza para los reineros, que su alimentación básica comían raíces de lampazo, de los ojos de agua. La agricultura y la ganadería fueron las actividades de los primeros pobladores de la capital, aunque la producción era destinada únicamente para el autoconsumo. Los habitantes de la capital estaban agrupados en familias, algunas de ellas descendientes de Montemayor y otras, relacionadas con él.
Cuando alguna familia quería integrarse a la comunidad de los reineros tenía que hacer una solicitud escrita, cumplir con ciertos requisitos y además, la garantía de no despoblar nunca. Con el paso del tiempo fueron llegando familias, que si habían cubierto los requisitos, como Treviño, Ayala, Garza, entre otras, éstas representantes de los apellidos regionales de mayor antigüedad.
Después de etapas de suma pobreza, el ánimo y las fuerzas de Diego de Montemayor no decayeron, e intentó repoblar la ciudad de León, Almadén, y otras villas cercanas. Además, intentó fundar nuevos lugares. Pero el éxito que esperaba no llegó, por el contrario, la decadencia regresó, y el reino quedó casi en una total despoblación. En 1611 murió don Diego de Montemayor. El gobierno quedó a manos de su hijo Diego "El Mozodo".

Fray Servando Teresa de Mier (1763-1827)
En sus comienzos, la ciudad guardaba una gran distancia de los principales centros coloniales españoles, los cuales se ubicaban al centro y al occidente del virreinato. La ausencia de minas de metales preciosos, la pobre fertilidad de los suelos y los ataques intermitentes de los indígenas nómadas hacían de Monterrey una ciudad de escaso interés para la corona, por lo que a diferencia de Guanajuato, Zacatecas o San Luis Potosí, nunca se construyeron imponentes iglesias o palacios. De hecho, se puede decir que Monterrey nunca fue una ciudad importante, hasta que llego el porfiriato a finales del siglo XIX y principios del XX, tras el establecimiento de las primeras industrias como la Fundidora y las fábricas de cerveza, vidrio y cemento. Antes de esa época era superada en población y en importancia por ciudades como León y Puebla.
A pesar de ser desde sus inicios la capital del Nuevo Reyno de León (ahora Estado de Nuevo León), durante la mayor parte de su historia Monterrey tuvo un tamaño y significancia mínimos. Todavía en el año de 1905 Monterrey contaba con tan solo unos 80,000 habitantes, pues fue apenas hasta la fundación de las primeras empresas a finales del siglo XIX que Monterrey comenzó a desarrollarse económica y demográficamente.

Tropas estadunidenses invadiendo Monterrey (1846-1848)
Durante Septiembre de 1846 se realizó la Batalla de Monterrey durante la Guerra México-Estados Unidos siendo la ciudad de Monterrey atacada e invadida por el ejército estadounidense que permanecería en la misma hasta el año de 1848.
Tiempo después, del 3 de abril al 5 de agosto de 1864, la ciudad fungió como capital del país por decreto del entonces presidente Benito Juárez, quién llegó perseguido por las tropas imperiales de Maximilano I y por el ejército francés. En 1910 Antonio I. Villarreal, gobernador militar del estado, mandó cerrar sus templos, demolió el de San Francisco (el más antiguo de la ciudad) y destruyó la mayor parte de sus archivos coloniales debido a su enemistad hacia la iglesia católica.
Monterrey fue la meca de la llamada "revolucion industrial mexicana".
En el siglo XX, la industrialización del país posterior al movimiento de Revolución fue el escenario propicio para que ese "pueblo" llamado Monterrey comenzara a tener el crecimiento poblacional, económico y urbanístico que la convirtió junto con la Ciudad de México en uno de los polos industriales y financieros de México.
Las décadas de los 40, 50 y 60 fueron de acelerado desarrollo en todos los ámbitos.
Los acontecimientos que marcaron la década de los 80 fueron: la edificación de la Macroplaza (1982) como nuevo corazón de la ciudad, el cierre de la Fundidora de Monterrey (1986), empresa emblema de toda una época para la ciudad y el desastre producido por el Huracán Gilberto (1988) que vació sobre la ciudad 230 L/m² en 12 horas que provocó decenas de víctimas y cuantiosos daños materiales.
En la actualidad, esta metrópoli ha sabido responder a los nuevos retos que se han presentado tanto en el contexto nacional como en el internacional, aumentando su relevancia industrial, económica y educativa. Sus mayores retos están en el campo de la equidad social, la conservación del medio ambiente (la contaminación por partículas pesadas es de las más altas del país), la contención del narcotráfico, crecimiento urbano, vialidad y la promoción de una mayor actividad cultural.

Gobierno [editar] FUENTE WIKIPEDIA